sábado 10 de mayo de 2008

La prosa por la que jamás lloraste

Recuerdo como fue que comenzó,
no creía en las mujeres, ni tu en nada,
vivía por las noches, de los muertos
y tu tenías, de sobra, algunas dagas;

Tu lujo me obligó a olvidar mi hambre
y fuimos como espermas en carrera,
corrimos sin saber si nos seguían
y el sexo nos limó las asperezas.

Mi jaula sigue llena de comida,
la puerta sigue estando aún abierta,
he hecho surcos en torno a la cama
y es raro, pero el piano ya no suena.

Recuerdo como fue que terminó,
yo era de la noche y tu de nadie,
moría en las cuerdas de mi guitarra
la prosa por la que jamás lloraste;

Mi bohemia fue un escoyo en tu rutina
y dimos dos pitadas al olvido,
volvimos varias veces al pasado,
pero los besos ya no eran los mismos.

Mis ojos aún se nublan si me miras,
mi boca aún se abre si me besas,
mis rezos te han tenido siempre en cuenta
y mi memoria te espera despierta.

No me oigo cuando admito que eras mala,
mi mente, resignada, aún te cela,
mi sexo guarda el tacto de tus piernas
y es raro, pero el tiempo no te aleja.

Mi jaula sigue llena de comida,
la puerta sigue estando aún abierta,
he hecho surcos en torno a la cama
y es raro, pero el piano ya no suena.


3 comentarios:

Azul dijo...

hola : entre por casualidad me llamo la antencion compartimos la misma plantilla... muy lindo lo que lei
saludos
azul

Accimuttt dijo...

¡Preciosa! Con ese toque de melancolía por el desamor y la esperanza perdida resurgiendo entre líneas.

Son_Paul dijo...

Mil gracias por tanta palabra bonita, espero que sigan llegando ese tipo de comentarios.
Eso motiva mucho, aunque algunas de estas cosas provengan del dolor, a la larga terminan siendo lindos escritos. Gracias a ambas.

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