Otra vez amanecí solo conmigo,
abrazado al recuerdo de quien no está,
ducho sólo la mitad de mi naranja,
sin saber donde estará la otra mitad;
Como, pero la comida no me llena,
mi espíritu está anémico de amor,
me paseo por las plazas del olvido
y no encuentro quien merezca esta canción.
Quien me arroje un salvavidas en la rutina,
quien complemente su vida con la mía.
Otra vez vuelvo a acostarme con la ausencia
y me muerde el cuello la desolación,
sueño con alguien, sin rostro, que me abraza
y le pone nombre a esta canción.
Quien me arroja un salvavidas en la ruina
y complementa su vida con la mía.
martes 13 de mayo de 2008
Su vida con la mia
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