El vampiro abrió su libro y escribió
_ puedo ser parecido, mas no soy yo_
yo no tengo el mismo brillo, ni el control
de aquel hombre que venció a la tentación;
El otoño se adueñó de su ventana
y una prosa le derrumba la mirada,
lo que otrora esa musa le inspirara
hoy lo ahoga en una imposible nostalgia;
Vuelve al vino y ensaya una sonrisa,
que es tan falsa como un sueño, pero rima,
observa entre los árboles la brisa
y así pasa días, contemplando vida;
_ Soledad_ repite y baja la mirada,
ese nombre que es poesía y es desgracia,
_ quisiera morir, para ya no evocarla_
pero él sabe que no mueren los que aman;
el vampiro cierra el libro y se levanta,
_ hoy es sábado, voy a llorar mañana_
se sonríe seductor en el espejo,
tiene siglos, pero nunca será viejo.
sábado 14 de junio de 2008
Crónicas I
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